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jueves, 22 de enero de 2026

Marriage Is Not Meant to Be a List of Adjustments



In a world governed by schedules, productivity, and constant urgency, it is easy for even the most sacred relationships to be treated as something we fit in “when there’s time.”

However, marriage, according to God’s plan, was never designed to be a list of adjustments, but rather an eternal priority.


The Family: A Proclamation to the World reminds us that “marriage between a man and a woman is ordained of God.”

That means marriage is not an accessory to life, but a central part of God’s divine purpose.

When marriage is lived only in leftover spaces, its celestial nature becomes blurred.


President Russell M. Nelson has taught that “the most important decisions we make in life have eternal consequences.”

Among those decisions is how we care for our marriage each day. It is not enough to have made covenants in the temple; those covenants must be lived with intention.


Adjusting is not the same as building.

Adjusting means fitting marriage into an already overcrowded life.

Building means allowing marriage to shape how that life is organized.

The Lord teaches this principle clearly:

“But seek ye first the kingdom of God, and his righteousness” (Matthew 6:33).

When marriage is treated as part of that kingdom, it stops being optional and becomes something we intentionally protect.


Elder David A. Bednar has repeatedly taught about the power of spiritual intentionality: sacred things do not happen by accident.

Marital love doesn’t either. It requires time set apart, full attention, and conscious decisions.


Praying together, studying the scriptures, reading uplifting marriage-centered books, and sharing meaningful moments are not “extra” activities.

They are practices that strengthen both the spiritual and emotional bond. Doctrine and Covenants reminds us:

“If ye are prepared ye shall not fear” (D&C 38:30).

A spiritually prepared marriage is more resilient in the face of distance, trials, and fatigue.


President Henry B. Eyring has taught that love grows when both spouses “choose to serve and listen to one another with their hearts.”

That kind of love does not develop in rushed moments or with divided attention, but in real spaces where both are fully present as husband and wife—not as just another role in the day.


Marriage does not endure by inertia.

It endures because both spouses choose to say, this matters.

Just as we make time to care for our health, our work, and our service, marriage must be actively chosen, not postponed.


God’s plan does not envision marriages that merely survive through constant adjustments, but marriages that grow through honored covenants, consecrated time, and deliberate love.

When marriage is lived this way, it ceases to be another burden and becomes a source of strength, peace, and celestial joy.


Because marriage is not something we simply adapt to.

It is something we build… with God at the center.

miércoles, 7 de mayo de 2025

¿ La Sabiduría se estanca ?

 


¿Será que la Sabiduría se Estanca?

Reflexiones desde la Caída de la Orden Jedi

La historia de Star Wars va más allá de sables de luz y batallas espaciales. En ella se esconden poderosas metáforas sobre el poder, la espiritualidad y el peligro de no cuestionar lo establecido. La caída de la Orden Jedi no fue solo el triunfo del lado oscuro, sino el colapso de una institución que, aunque bien intencionada, dejó de adaptarse al tiempo y a los sentimientos de quienes la conformaban.

Dogmas que ciegan

La Orden Jedi, en su afán de mantener el equilibrio, confundió el apego con el amor, y la emoción con la debilidad. Reprimieron lo natural y dejaron de escuchar. Lo mismo puede ocurrir con cualquier estructura —religiosa, política o social— cuando se aferra a reglas sin espacio para la empatía o la evolución.

Anakin y la represión emocional

¿Cómo esperar que un niño como Anakin suprimiera el dolor, el miedo o el deseo de proteger? 

En lugar de enseñarle a canalizar sus emociones, las ignoraron.

Esa desconexión emocional fue una de las raíces de su caída.

Qui-Gon Jinn: sabiduría flexible

A diferencia del Consejo, Qui-Gon entendía que la Fuerza hablaba también a través del presente, de las circunstancias y del corazón. No era un rebelde, era un sabio que no temía cuestionar.

Religión vs. espiritualidad: mi propia reflexión

Voy a la iglesia, sí, pero no me considero una persona religiosa. Jesús mismo rompió estructuras vacías para darle vida al amor, al servicio y a la compasión. ¿De qué sirve llenar templos si nuestros actos están vacíos de empatía?

Practicar, más que predicar

El mundo necesita menos fanatismo y más corazón. No se trata de renunciar a la fe, sino de vivirla con conciencia, adaptabilidad y humanidad.

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La sabiduría real no es estática. Se adapta, se cuestiona y se transforma. Tal como enseñó Qui-Gon Jinn, seguir un camino no implica cerrar los ojos a nuevas verdades. Tal como vivió Jesús, amar no se limita a los muros de una iglesia, sino a la forma en que tocamos la vida de otros cada día.

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Espero que este artículo resuene con tus lectores y les inspire a reflexionar sobre la importancia de cuestionar y adaptarse, tanto en la espiritualidad como en la vida cotidiana.

jueves, 17 de abril de 2025

¿Qué significa la Semana Santa para mí?


Semana Santa…

No son solo días de descanso o procesiones, ni tampoco un feriado más en el calendario.

Para mí, Semana Santa es una pausa sagrada.

Una pausa que no se mide en horas ni en actividades, sino en silencios que sanan, recuerdos que despiertan y una fe que se reinventa.


Es ese momento en el que el alma quiere quitarse los zapatos, descansar del ruido del mundo y caminar descalza por dentro.

Recordar que el amor más puro no fue de palabra, sino de entrega.

Que el dolor no siempre es castigo, sino transformación.

Que hay silencios, como el del Sábado Santo, que hablan más que mil sermones.


En estos días, me permito llorar lo que no he llorado.

Perdonar lo que aún me pesa.

Y soltar las piedras que me impiden resucitar…

No me refiero a una resurrección literal, sino a esa renovación del alma, a esa reinvención personal que todos necesitamos en algún momento. Porque hay pesos que cargamos—culpas, miedos, heridas pasadas—que nos impiden avanzar, nos atan al dolor.

Y en Semana Santa, me regalo el permiso de soltar, de dejar ir todo lo que ya no suma, para volver a empezar con más luz, con el corazón más liviano y con una fe renovada.


Porque la Semana Santa no es solo la historia de un hombre que murió por amor…

Es también la oportunidad de morir a todo lo que ya no somos, y renacer con más luz, más fe y más propósito.


Hoy, Jueves Santo, pienso en los pies lavados…

y me pregunto:

¿A quién he servido con amor?

¿A quién debo mirar con compasión y no con juicio?

¿Cómo puedo ser más como Él, en un mundo que muchas veces ha olvidado el amor?

¿ yo he olvidado el amor ?


Y me abrazo…

porque también yo he cargado cruces invisibles,

he sido traicionada por quienes amaba,

y he sentido el peso del abandono.

Pero también he vivido mis propias resurrecciones.

Y sé que cada herida puede ser un lugar por donde entra la luz.


Y no puedo hablar de Semana Santa sin recordar el acto más grande de amor que la humanidad ha presenciado: el sacrificio de Jesús en la cruz. Él, sin culpa, se ofreció por cada uno de nosotros.

No por ser perfectos, sino porque nos amó primero (1 Juan 4:19).

Ese amor que no tiene condiciones, que perdona, restaura y redime.

Cada clavo, cada herida, cada gota de sangre, fue un “te amo” eterno desde el cielo.


“Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

— Isaías 53:5


Jesús nos enseñó que el amor verdadero no se trata de palabras, sino de entrega:


“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.”

— Juan 15:13


Y en el momento más oscuro, cuando exclamó:


“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”

— Lucas 23:34

nos dejó el ejemplo más alto de misericordia.


La Semana Santa para mí es eso:

Un susurro del alma que me dice que no estoy sola.

Que hay un propósito más grande,

y que después de cada viernes oscuro…

siempre llega un amanecer.

miércoles, 2 de abril de 2025

Las Bienaventuranzas: Un Camino de Amor que Comienza en Uno Mismo


Cuando leemos el Evangelio de San Mateo, capítulo 5, versículos del 1 al 12, nos encontramos con una de las enseñanzas más hermosas de Jesús: las Bienaventuranzas.

Son más que palabras; son una brújula espiritual, un llamado profundo al amor… pero no solo hacia los demás, sino también hacia uno mismo.

¿Qué significa realmente ser bienaventurado?

Ser bienaventurado no es solo ser bendecido. Es vivir desde el alma, desde una verdad interna que no busca el aplauso, sino la paz. Es reconocer que en medio del dolor, la humildad, la mansedumbre o la injusticia, hay una promesa: no estás solo, hay un propósito divino en tu caminar.

Y ese propósito, empieza por el amor a uno mismo.

Cuando me amo, me cuido.

Cuando me cuido, no me lastimo.

Cuando no me lastimo, no tengo necesidad de herir a los demás.

El amor auténtico empieza en casa: en el corazón. Y desde ahí se desborda. Entonces ser misericordioso, limpio de corazón, buscar la justicia o la paz… no es una carga, es una consecuencia natural de quien se valora y se ama desde su esencia.

Las Bienaventuranzas nos enseñan:

• Que está bien llorar, porque habrá consuelo.

• Que ser humilde no es debilidad, es fuerza con propósito.

• Que luchar por la justicia no es en vano.

• Que tener un corazón limpio nos conecta con Dios.

• Que perdonar es sanar y sanar es amar.

• Que ser perseguidos por hacer el bien es parte del camino, pero nunca del destino.

El Amor verdadero transforma.

No se trata solo de ser bueno. Se trata de ser consciente. Y cuando uno es consciente de su valor, de su luz, de su dignidad, comienza a vivir las Bienaventuranzas no como mandatos, sino como expresiones naturales del alma.

Así que, si alguna vez te preguntas cómo vivir una vida con propósito, empieza por esto:

Ámate. Honra tu historia. Perdónate. Respétate.

Porque solo quien se ama puede amar sin condiciones.

domingo, 5 de enero de 2025

Parte 2: La Unión del Amor: Construyendo con Acción y Esencia




Introducción:

El amor es un viaje continuo que une dos fuerzas poderosas: la acción (verbo) y la esencia (nombre). Una no puede existir plenamente sin la otra. Pero, ¿cómo se complementan?

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El Sentimiento sigue al Verbo

El amor comienza con la acción. Cuando elegimos amar a través de gestos, palabras y sacrificios, los sentimientos florecen como resultado. No siempre sentimos amor antes de actuar, pero las acciones amorosas crean el terreno donde el sentimiento puede crecer.

Ejemplo: Ayudar a alguien que lo necesita no solo beneficia al otro, sino que enciende en nosotros el sentimiento de amor y propósito.


Frase clave: “Primero actúas con amor, y luego el sentimiento te acompaña.”

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El Verbo y el Nombre: Una Danza Inseparable

El amor como verbo alimenta al amor como nombre, y viceversa. Es un ciclo continuo:

Las acciones amorosas refuerzan el amor como nuestra esencia.

La esencia del amor nos inspira a actuar con propósito y compasión.


Por ejemplo:

Escuchar a alguien con paciencia (verbo) nos recuerda la importancia del amor en nuestras vidas (nombre).

Reconocer el amor como parte de nuestra identidad (nombre) nos impulsa a practicar el perdón y la empatía (verbo).


Frase clave: “El amor como verbo construye, y el amor como nombre define lo que construimos.”

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La Creatividad en el Amor

El amor es un acto creativo, un reflejo de la capacidad que Dios nos ha dado como co-creadores. Crear amor significa:

Imaginar un futuro lleno de propósito junto a alguien.

Construir juntos un espacio donde ambos puedan crecer.

Arriesgarse a amar incluso en medio de la incertidumbre.


Frase clave: “El amor no es algo estático; es un proceso creativo que transforma a quienes lo practican.”

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Conclusión de la Parte 2:

El amor no es solo lo que hacemos ni solo lo que sentimos; es el milagro de unir ambas cosas para crear algo eterno. En cada acto de amor, participamos en la obra divina de la creación.


“El amor no se trata de encontrar a alguien perfecto, sino de construir juntos un amor perfecto en su imperfección.”


miércoles, 18 de diciembre de 2024

Siempre estuve ahí



Creí perderme en noches de dolor,

en caminos rotos, sin luz ni amor.

El eco del llanto marcaba mi andar,

y el alma herida no dejaba de preguntar.


“¿Dónde estás, Dios, en mi soledad?

¿Por qué permites esta tempestad?”

Pero en el silencio, suave y sereno,

supe que nunca estuve en terreno ajeno.




Sus manos me alzaron, aunque no las vi,

sus pasos guiaron los días en que caí.

No fue su ausencia, no fue su desdén,

fue mi propio miedo, mi propio vaivén.


En templos distintos busqué su calor,

en bancos ajenos lloré mi dolor.

Pensé que me alejaba, que había partido,

pero Él me susurraba: “Aquí siempre he estado, hijo mío.”


No soy de muros ni de un lugar,

mi fe es un fuego que no sabe apagar.

Aunque las tormentas sacudieran mi ser,

su amor eterno me volvió a encender.


Dios no me dejó, nunca se apartó,

en cada tropiezo, su amor me abrazó.

Y hoy lo declaro, con paz en mi voz:

nunca me fui, siempre estuve con Dios.

When You Stop Fighting the Past, You Begin to Recover Your Strength

“ We cannot change what happened, but we can choose how we move forward.” Sometimes the deepest wounds are not the ones people can see. They...