jueves, 19 de febrero de 2026

Respeto, Gratitud y Amor: El Diseño Divino del Matrimonio Eterno

 



🌿 Respeto, Gratitud y Amor: El Diseño Divino del Matrimonio Eterno

Hablando con mi esposo sobre las cosas que anhelábamos para nuestro matrimonio, él me dijo algo tan simple… y tan profundo.


Me habló de tres palabras.


Tres.


Respeto.

Gratitud.

Amor.


Nada complicado.

Nada sofisticado.

Pero sentí que en esas tres palabras estaba encerrado un diseño de Dios para un hogar eterno.

Esto lo escribí en Domingo y lo dejé así como reflexión de Domingo, y si hoy es Jueves. Y es donde entra la magia de la escritura.


En un mundo donde el matrimonio muchas veces se ve como contrato social, la revelación moderna nos recuerda que es un convenio eterno.


No es solo una unión legal.

No es solo compañía.

Es una ordenanza sagrada diseñada por Dios para refinar el carácter, santificar el corazón y prepararnos para la vida eterna.


Y dentro de ese diseño divino hay tres principios que sostienen el altar del hogar:


Respeto. Gratitud. Amor.


No son opcionales.

Son espirituales.


 I. El Respeto: Honrar el Albedrío Sagrado

El respeto en el matrimonio no es debilidad.

Es reconocimiento del origen divino del otro.


En Doctrina y Convenios 121:41–42, el Señor establece el patrón del liderazgo y de toda relación justa:


“Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener… sino por persuasión, por longanimidad, por benignidad y mansedumbre, y por amor sincero…”


Este pasaje no es solo para líderes del sacerdocio.

Es el modelo para el hogar.


Cuando el respeto desaparece, entra el orgullo.

Y donde gobierna el orgullo, el Espíritu se retira.


El presidente Russell M. Nelson ha enseñado que el matrimonio celestial requiere paciencia y disposición constante para escuchar y comprender. El respeto es precisamente eso: escuchar sin preparar defensa, mirar sin juzgar, hablar sin herir.


Respetar es recordar:

Que mi cónyuge es hijo o hija de Dios.

Que tiene debilidades… igual que yo.

Que el Señor está obrando en su proceso tanto como en el mío.


El respeto crea un espacio seguro donde el alma puede crecer.


🌾 II. La Gratitud: El Espíritu que Transforma el Hogar


El Señor mandó en Doctrina y Convenios 59:7:


“Darás gracias al Señor tu Dios en todas las cosas.”


El mandamiento no excluye el matrimonio.


La gratitud no es sentimentalismo.

Es una disciplina espiritual.


Cuando dejamos de agradecer, comenzamos a enfocarnos en lo que falta.

Cuando agradecemos, volvemos a ver lo que Dios ya ha puesto en nuestras manos.


El presidente Dieter F. Uchtdorf  enseñó que la gratitud cambia nuestra perspectiva y suaviza nuestro corazón. Y en el matrimonio, eso lo cambia todo.


Una relación no muere de un día para otro.

Se enfría cuando la crítica supera al reconocimiento.


La gratitud restaura:

“Gracias por trabajar tan duro.”

“Gracias por cuidar de nuestra familia.”

“Gracias por quedarte.”


El enemigo del matrimonio es la indiferencia.

El antídoto es la gratitud.


❤️ III. El Amor: Un Convenio, No Solo una Emoción

El amor del que hablan las escrituras no es efímero.

Es caridad.


En 1 Corintios 13:7–8 leemos:


“Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.”


Y en “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles declaran que el esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y cuidarse mutuamente.


El amor verdadero en el matrimonio:

No humilla.

No compite.

No manipula.

No abandona cuando hay tormenta.


El amor eterno es una decisión diaria de permanecer fiel al convenio.


A veces amar es hablar.

A veces amar es callar.

A veces amar es perdonar cuando el orgullo quiere ganar.


🌅 El Matrimonio como Proceso de Refinamiento

El matrimonio eterno no es la unión de dos personas perfectas.

Es la unión de dos discípulos en proceso.


Dios no solo nos une para ser felices.

Nos une para hacernos santos.


El respeto purifica el carácter.

La gratitud purifica la mirada.

El amor purifica el corazón.


Cuando estos tres principios gobiernan el hogar, el Espíritu Santo puede habitar allí.


Y donde mora el Espíritu, hay paz… aun en medio de imperfecciones.


🌸 Reflexión Dominical

Hoy, en este domingo, quizá el Señor no nos está pidiendo perfección.


Quizá nos está pidiendo:

Más respeto en nuestras palabras.

Más gratitud en nuestras expresiones.

Más amor en nuestras decisiones.


Porque el matrimonio no se sostiene solo con sentimientos.

Se sostiene con principios eternos.


Y cuando el respeto, la gratitud y el amor se alinean con el convenio… el hogar se convierte en un pequeño templo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Respect. Gratitude. Love.❤️ Three Sacred Foundations of an Eternal Marriage

  Respect. Gratitude. Love. Three Sacred Foundations of an Eternal Marriage Some time ago, my husband and I were talking about what we truly...