sábado, 18 de julio de 2026

La paciencia también es un puente


No todas las respuestas llegan cuando las pedimos. Algunas llegan cuando estamos preparados para recibirlas.

Hay días en los que la espera pesa.

No porque dudemos de nuestros sueños, sino porque somos humanos. Nos cansamos de mirar el calendario, de revisar el correo electrónico, de hacer planes que dependen de una respuesta que todavía no llega.

Hace poco comprendí algo mientras realizaba un ejercicio del libro Vivir el Camino del Artista.

Una de las preguntas era:

¿Qué he de aceptar?

Mi respuesta apareció casi de inmediato.

Que hoy no tengo visa y no puedo estar con mi esposo .

Al principio pensé que esa respuesta sonaba triste. Pero, mientras la escribía, descubrí que en realidad era profundamente liberadora.

Aceptar no significa renunciar.

Aceptar significa dejar de luchar contra la realidad para poder utilizar toda esa energía en crecer.

Durante mucho tiempo confundí la paciencia con permanecer inmóvil.

Ahora entiendo que la paciencia es un movimiento silencioso.

Es estudiar mientras esperas.

Es aprender un idioma mientras esperas.

Es fortalecer tu carácter mientras esperas.

Es cuidar de tu salud mientras esperas.

Es seguir creando, escribiendo, cantando y soñando mientras esperas.

La vida no está detenida porque un documento aún no llegue.

La vida sigue ocurriendo.

Muchas veces creemos que el verdadero viaje comenzará cuando consigamos aquello que tanto deseamos.

Pero quizá el viaje ya comenzó.

Quizá la paciencia no sea un obstáculo en el camino.

Quizá sea el camino.

Pienso en un puente.

Un puente no existe para que permanezcamos en él para siempre.

Existe para ayudarnos a cruzar hacia otro lugar.

La paciencia hace exactamente eso.

Nos sostiene mientras dejamos atrás una versión de nosotros mismos y caminamos hacia otra.

No sé cuándo llegará el día en que pueda abrazar a mi esposo sin contar los kilómetros que nos separan.

No sé cuándo llegará la aprobación que tanto espero.

Pero sí sé algo.

Cuando ese día llegue, no seré la misma mujer que comenzó a esperar.

Habré aprendido a confiar más.

A respirar más despacio.

A valorar el presente.

A descubrir que incluso la incertidumbre puede convertirse en una maestra.

Porque algunas bendiciones no solo llegan con el tiempo.

También nos transforman durante la espera.

Una pregunta para ti

¿Hay algo en tu vida que todavía no ha llegado?

Tal vez la pregunta no sea únicamente ”¿Cuándo sucederá?”, sino también:

”¿En quién me estoy convirtiendo mientras espero?”


🌱 Afirmación del día

Acepto el ritmo perfecto de mi vida. Cada día fortalece mi paciencia, mi fe y mi creatividad. Confío en que todo llega en el momento adecuado, y mientras espero, sigo creciendo con amor y esperanza.


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