El duelo que muchos no entienden, pero el corazón sí.
Hace unos años perdí a mi gato Wisky.
Después, a mi gata Nia.
Y para mí… no fueron “solo gatos”.
Fueron compañía en silencios que nadie más veía.
Fueron rutina.
Fueron presencia.
Fueron esos pequeños seres que se acomodaban cerca sin hacer preguntas, pero diciéndolo todo.
Cuando se fueron, la casa no sonaba igual.
Había un vacío extraño. No solo físico… emocional.
Y entendí algo que muchas personas no comprenden:
cuando una mascota se va, no estás llorando un animal.
Estás llorando un vínculo.
💔 Un dolor que muchos minimizan
El especialista en duelo David Kessler, reconocido por su trabajo junto a Elisabeth Kübler-Ross, explica que:
“El duelo refleja el amor.
Si el amor fue profundo, el duelo también lo será.”
No existe una jerarquía del dolor.
El corazón no clasifica el amor por especie.
Sin embargo, el duelo por una mascota suele vivirse en silencio.
Porque hay quien dice: “Era solo un perro”, “Era solo un gato”.
Pero no.
Era parte de tu historia.
📖 El libro que me ayudó a entender
En uno de los momentos más difíciles, el libro Usted puede sanar su corazón, de Louise Hay y David Kessler, me ayudó profundamente.
Ahí comprendí que el duelo no es una debilidad.
Es una expresión natural del amor.
Ellos hablan de algo muy poderoso:
no se trata de “superar” la pérdida.
Se trata de integrar el amor que hubo y encontrar significado en la experiencia.
Eso cambió mi manera de vivir la despedida.
🕊️ Cuando decir adiós es un acto de amor
Hoy muchas personas enfrentan la decisión de dejar partir a su mascota para evitarle sufrimiento.
Y esa decisión duele doble.
Porque el corazón quiere retener… pero el amor quiere aliviar.
No es abandono.
No es egoísmo.
Es, muchas veces, el último acto de compasión.
Amar también es saber cuándo sostener… y cuándo soltar.
🌿 Lo que queda
El sonido que ya no se escucha.
El espacio vacío donde dormía.
Las fotos.
Las historias.
Y algo más profundo:
la certeza de que amamos sin condiciones.
Tal vez esa sea la enseñanza más grande que nos dejan.
Que el amor no depende de palabras, ni de especie, ni de tiempo.
Si dejó huella en tu corazón… era familia.

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